ISSN-e: 2745-1380

Fepasde: de una utopía a un sueño cumplido

La S.C.A.R.E. es hoy, en el contexto de las sociedades científicas colombianas, una organización científico-gremial destacada, con una gran infraestructura a nivel nacional. Cuenta con una nómina de varios cientos de funcionarios y con un amplio portafolio de servicios a disposición de sus más de 60.000 afiliados. Además, este inmenso patrimonio ha estado hace muchos años al servicio del talento humano en salud del país. Todo lo anterior se ha logrado, entre otras cosas, gracias a la existencia del Fondo Especial para Auxilio Solidario de Demandas –Fepasde– y a la fidelidad de los profesionales y trabajadores afiliados.

Pero… ¿Cómo se creó el Fepasde?

Cuando se les planteó a los médicos en general, y a los anestesiólogos en particular, que nosotros mismos pudiéramos ser los creadores y los dueños de un fondo que nos protegiera frente a demandas por el ejercicio de la profesión, al final de la década de los ochenta del siglo pasado, el escepticismo era total. La empresa parecía irrealizable y los riesgos eran muy grandes. Si analizamos hoy con cabeza fría lo que ocurrió hace treinta años, podemos darnos cuenta que los temores de los colegas eran fundados. Corrimos mucho riesgo, incluso el de sufrir una catástrofe financiera y el de caer en un desprestigio institucional enorme. Para fortuna de todos nosotros, la suerte estuvo de nuestra parte y el destino fue el de un éxito total, del cual disfrutamos hoy todos los profesionales y trabajadores de la salud afiliados al fondo.

Veamos cómo se fraguó la idea de su creación, las gestiones para su implementación y su evolución y desarrollo en el tiempo.

Hubo un caso de un colega de una ciudad capital del país que tuvo una complicación anestésica. Este anestesiólogo tenía un seguro de mala práctica, pero la compañía de seguros no quiso prestar asesoría, y mucho menos pagar alguna indemnización a la paciente víctima de la complicación. Argumentaron que la culpa del evento la tenía el colega. Esto motivó al doctor Ignacio Ruiz a proponerle a la junta directiva de la Sociedad Cundinamarquesa de Anestesiología presidida por mí en ese momento, a estudiar la posibilidad de conformar un fondo nosotros mismos, de manera que nos pudiéramos proteger ante eventuales demandas en el ejercicio de nuestra profesión.

El caso anterior es apenas un ejemplo, no era el único: durante la década de los años ochenta del siglo pasado habíamos sido testigos de un incremento en las demandas contra los médicos, especialmente contra anestesiólogos, por complicaciones en el ejercicio de su profesión.

La idea del doctor Ruiz de constituir un fondo propio para protegernos de dichas demandas había sido propuesta en una asamblea de Asmedas, también a la Junta Directiva de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas (ACSC), pero los colegas de esas organizaciones médicas consideraron que la idea no era viable: podría estimular a la gente a demandar, y además se corría el riego de un fracaso económico enorme, en el caso de que se tuvieran que pagar muchas indemnizaciones al comienzo de la operación. El doctor Juan Manuel Ramírez, anestesiólogo y abogado de Antioquia, también pensó en la creación de un fondo como el que nosotros planeábamos, aunque manejado como una iniciativa particular, no institucional. Con el tiempo entendió que era mejor que fuera concebido como un proyecto al interior de una sociedad científica como la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación S.C.A.R.E.

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Junta Directiva de S.C.A.R.E. que propuso la creación de Fepasde en 1991: de izquierda a derecha: José María Corella de Pasto, Ignacio Ruiz de Bogotá, Jaime Jabba de Barranquilla, María Eugenia Gómez de Medellín, Manuel Galindo de Bogotá, Rafael Macía de Manizales y Arnobio Vanegas de Cali. Acompaña a la JD el expresidente Bernardo Ocampo de Manizales.

En la ciudad de Pasto, durante la asamblea de la S.C.A.R.E. realizada en el Hotel Cuellar en agosto de 1990, se propuso a los delegados considerar la creación del fondo. Varios de los asistentes plantearon los inconvenientes de esta idea, parecidos a los que presentaron los colegas de ASMEDAS y de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas. Como evidentemente el proyecto no estaba maduro, se le encargó a la junta directiva estudiar el tema, de manera que en una futura asamblea se tuviera claridad para su eventual aprobación.  

En la asamblea de S.C.A.R.E. reunida en la ciudad de Manizales en agosto de 1991 se expuso el proyecto de la creación del fondo, de una manera mejor elaborada.  Allí se aprobó que el tema fuera llevado al seno de las seccionales departamentales para su conocimiento y discusión. Con estos aportes, en la siguiente asamblea que se llevó a cabo en la ciudad de Barranquilla en agosto de 1992, los delegados aceptaron que la sociedad creará el Fepasde. De acuerdo con unas proyecciones hechas sin mucho rigor científico, se definió que para iniciar operaciones se necesitaría que al menos 500 anestesiólogos se afiliarán al fondo.

Sin embargo, pasaban los meses y el número de colegas afiliados era muy bajo, muy lejos de la meta requerida.

Entre tanto, los directivos de una cooperativa de médicos antioqueños llamada COMEDAL se enteraron de nuestro proyecto y de nuestras dificultades para afiliar anestesiólogos.  Ellos habían tenido una mala experiencia con las compañías de seguros: tres de sus asociados habían sido demandados y la aseguradora se negó a pagar la indemnización exigida por los pacientes o sus familiares a los demandados. Aducían que, debido a que los colegas habían cometido errores en los casos objeto de demanda, no podían recibir el beneficio del seguro.

Los directivos de COMEDAL nos propusieron que se permitiera la entrada masiva de sus médicos a nuestro fondo. Esto nos permitiría iniciar operaciones pronto. Era una alianza “gana-gana”.

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Citamos entonces a una asamblea extraordinaria, para aprobar una reforma que permitiera la entrada de no anestesiólogos, la que se realizó en Bogotá, en la clínica de Marly, en abril de 1993. En esta ocasión, los delegados fueron conscientes de que un fondo constituido solamente por anestesiólogos estaba lejos de poderse concretar. Permitir la entrada masiva de médicos fue bien recibida. Se aprobó unánimemente la reforma de los estatutos del fondo, en el cual podrían participar todos los médicos generales y especialistas del país que lo solicitaran.

Fue así como en el mes de mayo de ese mismo año comenzó operar el Fepasde.

En todos los aspectos legales, administrativos y operativos, la sociedad tuvo el apoyo del abogado Luis Gonzalo Peña, quien más adelante sería nombrado gerente de la S.C.A.R.E., y de Félix Sánchez, ingeniero vinculado en ese momento con Ecopetrol. Ellos acompañaron todo el proceso, desde su preparación para ser presentado en las asambleas, como en su implementación. Progresivamente, en la medida en que el fondo crecía y la operación se hacía más compleja, hubo necesidad de ir ampliando poco a poco la nómina de colaboradores, incluyendo a abogados expertos en los diferentes campos del derecho, en especial en derecho médico. 

Con el tiempo fue necesario hacer los cambios estatutarios que le permitieran a una sociedad científica como la nuestra, tener un fondo que manejaba muchísimo dinero, sin tener problemas legales ni tributarios serios.

Gracias al compromiso de los trece presidentes que ha tenido S.C.A.R.E. en estos treinta años, a sus juntas directivas, a los tres directores ejecutivos que han dirigido la operación y a nuestros funcionarios, nuestra sociedad ha tenido un manejo óptimo del fondo, tanto en el área administrativa como en el manejo financiero.

La asesoría permanente a los afiliados, veinticuatro horas los siete días de la semana cuando tienen algún evento adverso; a las permanentes campañas de prevención de accidentes y eventos no deseados, haciendo un llamado a que todos cumplan con las normas de una buena práctica; y al acompañamiento a quienes son demandados, se ha logrado que el porcentaje de éxito de los casos que maneja el fondo sea altísimo.

Hoy es muy satisfactorio decir que, treinta años después de haber creado el Fondo Especial para Auxilio Solidario de Demandas –Fepasde–, el mismo ha cumplido una labor muy importante, no solamente frente a su actividad relacionada con demandas, sino que le ha permitido a la sociedad ofrecer cada vez más y mejores servicios a sus socios, y ser un apoyo a todos los profesionales y trabajadores de la salud y a sus organizaciones.

¡Larga vida al Fepasde!

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