ISSN-e: 2745-1380

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El calentamiento global como desafío de salud pública

El inicio del año 2024 vino acompañado de una serie de incendios forestales, no sólo en Colombia sino también en Latinoamérica, particularmente en Chile. Estos incendios se caracterizaron por su severidad y la destrucción que dejaron a su paso, con miles de hectáreas de bosque consumidas por las llamas y que tardarán años en recuperarse.

Las causas de los incendios fueron variables, pero se destacan principalmente la falta de lluvia y las altas temperaturas producidas por el Fenómeno del Niño durante el verano del hemisferio sur (1), además de la presencia de fogatas o desechos que favorecieron el inicio del fuego. Estas situaciones que aumentan el riesgo de que se presente un incendio, se originan en buena medida por el calentamiento global; de acuerdo con una publicación de National Geographic, para que se produzca un incendio se necesita: un clima adecuado, combustible y una chispa; y debido al calentamiento global, al menos las dos primeras condiciones se encuentran presentes de manera recurrente (2).

Estos incendios tuvieron efectos devastadores en el ecosistema de la región, no sólo a nivel de la flora y la fauna, sino también sobre las personas que estuvieron expuestas al humo y las llamas; puesto que no solamente existe el riesgo de quemaduras, aquellos expuestos al humo desarrollaron síntomas respiratorios o sufrieron un empeoramiento de sus patologías respiratorias de base (3), adicionalmente, esta situación coincidió con el pico respiratorio de inicio de año en Colombia, lo cual agravó la situación.  Estas complicaciones se presentan debido al deterioro en la calidad del aire, el cual alcanzó un nivel de alto riesgo para la salud humana en el momento más crítico de los incendios. De acuerdo con la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), la contaminación del aire es un carcinógeno humano del Grupo 1 para cáncer de pulmón (4), por lo tanto, un alto nivel de contaminación, expresado como una mala calidad del aire, resulta perjudicial tanto en el corto como en el largo plazo.

El caso de los incendios forestales es un ejemplo claro de cómo el calentamiento global representa un riesgo para la salud pública, pero no es la única manera en la que nos está afectando en este momento. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el calentamiento global será responsable de 250.000 muertes adicionales por año entre 2030 y 2050; estas muertes serán debido a desnutrición extrema, malaria, diarrea, morbimortalidad por fenómenos climáticos extremos, irrupción en sistemas alimentarios, aumento de las zoonosis, deshidratación, enfermedades vectoriales y problemas de salud mental, siendo principalmente afectados: las mujeres, los niños y las minorías étnicas y desplazados; además se presentará una mayor afectación en países en vía de desarrollo al no tener suficiente capacidad para enfrentar estas dificultades (4).

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Las olas de calor o de frío pueden aumentar la mortalidad de forma directa, principalmente produciendo eventos cardiovasculares (5). Aproximadamente un 13% del total de las muertes por desastres en todo el mundo, entre los años 2000 y 2019, se debieron a las olas de calor; estas ocasionan directamente estrés por calor, deshidratación o golpe de calor, e indirectamente empeoran enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales, trastornos neurológicos, endocrinos o de electrolitos (4). Con las olas de frío, la temperatura es baja, aumenta la incidencia de enfermedades respiratorias, la morbilidad y mortalidad por enfermedades cardiovasculares y la mortalidad por paro cardiaco, además, la constante exposición al frío empeora las enfermedades crónicas preexistentes (4). El incremento de la temperatura ha propiciado también la aparición de nuevas enfermedades o la propagación de las mismas desde otras regiones; insectos como los mosquitos de la especie Aedes se han adaptado a sobrevivir en espacios cada vez más urbanos, llevando las enfermedades transmitidas por vectores a lugares en donde no solían presentarse (4).

La alteración de las temporadas de lluvia produce un aumento en el número de enfermedades gastrointestinales (5). Adicionalmente, con la temperatura en aumento y la contaminación constante, se está afectando la disponibilidad y la calidad tanto del agua dulce como la salada (4). Sin un adecuado abastecimiento de agua, se produce un incremento en el número de enfermedades infecciosas. Se estima que un incremento de solo 1°C de la temperatura ocasionará una reducción del 20% de los recursos hídricos renovables y afectará a un 7% de la población mundial; de acuerdo con datos de las Naciones Unidas, al menos 3.600 millones de personas en todo el mundo viven en áreas con escasez de agua por lo menos un mes por año, y esto podría alcanzar de 4.800 a 5.700 millones para el 2050 (4). Se espera que el uso del agua aumente durante los próximos 30 años, debido al crecimiento de la población, el desarrollo económico y cambios en el consumo, lo que podría ocasionar un déficit hídrico global del 40% en 2030, y un 35% del planeta sufrirá un elevado estrés hídrico para 2070 (4).

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Los sistemas de salud deben prepararse para enfrentar este reto de salud global que tiende a empeorar conforme pasa el tiempo. Se deben estimar recursos e intervenciones específicas para proteger la salud de la población, especialmente de aquella en condición de vulnerabilidad. Adicionalmente, se requiere una acción conjunta a nivel internacional para reducir la producción de emisiones y contaminantes, así como establecer estrategias de protección a la seguridad alimentaria y medidas específicas de salud pública para control de vectores, vacunación y acceso a acueducto y alcantarillado.

El reto del cambio climático también afecta al talento humano salud, quienes no solo tienen el potencial de ser pacientes por las afectaciones a su alrededor, de atender a los pacientes que consulten, sino que además deben actuar como voces confiables dentro de la sociedad; es necesario que se eduquen e informen a la comunidad en temas que permitan prevenir, reducir y responder ante los impactos que el calentamiento global está teniendo en la salud.

Referencias

Aguirre, M. C. C. (2024, 31 enero). Medio Ambiente – En las entrañas de uno de los incendios forestales más intensos de Colombia. France 24. Tomado de: https://www.france24.com/es/programas/medio-ambiente/20240131-en-las-entra%C3%B1as-de-uno-de-los-incendios-forestales-m%C3%A1s-intensos-de-colombia

National Geographic España. (2024, febrero). National Geographic. Tomado de: https://www.nationalgeographicla.com/ciencia/2020/09/cual-es-la-relacion-entre-los-incendios-forestales-y-el-cambio-climatico

El Tiempo. (2024, enero). «Se volvió insostenible»: efectos de los incendios en la salud de habitantes de Bogotá. El Tiempo. Tomado de: https://www.eltiempo.com/bogota/incendios-en-efectos-de-los-incendios-en-la-salud-de-los-habitantes-848512

Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria. (2022, diciembre). Publicado el informe técnico “Cambio climático y salud. Una visión iberoamericana”.Tomado de:  https://sespas.es/2022/12/23/publicado-el-informe-tecnico-cambio-climatico-y-salud-una-vision-iberoamericana/

Álvarez-Miño, L. Taboada-Montoya, R. (2015-2020). Efectos del cambio climático en la salud pública. Una revisión sistemática. Rev Esp Salud Publica. 2022;95:e202103042.

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