ISSN-e: 2745-1380

Seguridad en anestesia: el riesgo de una preanestesia tardía

La seguridad en anestesia suele relacionarse con lo que ocurre durante el procedimiento quirúrgico. Sin embargo, una parte importante del riesgo puede originarse antes del ingreso al quirófano, especialmente cuando la evaluación preanestésica se realiza de forma tardía.

Esta valoración no solo permite identificar comorbilidades o anticipar posibles complicaciones, sino también optimizar condiciones clínicas, planear recursos y tomar decisiones que impactan directamente la seguridad del paciente y la eficiencia del sistema de salud.

¿Por qué la preanestesia tardía afecta la seguridad en anestesia?

La preanestesia tardía afecta la seguridad en anestesia porque reduce la capacidad de identificar riesgos con anticipación, optimizar condiciones clínicas y tomar decisiones oportunas antes del procedimiento. Cuando esta valoración se hace sobre el tiempo, la consulta pierde parte de su función preventiva y limita la preparación adecuada del paciente.

La seguridad del paciente en anestesia ha centrado tradicionalmente sus esfuerzos en el control de eventos intraoperatorios críticos, como la vía aérea difícil, las reacciones adversas a medicamentos o las complicaciones hemodinámicas. Sin embargo, una parte importante del riesgo puede originarse antes del ingreso al quirófano, cuando la evaluación preanestésica se realiza de forma tardía o incompleta.

En estos casos, disminuye la posibilidad de detectar comorbilidades, ajustar tratamientos, solicitar apoyos diagnósticos o definir estrategias clínicas con mayor margen de acción. Así, la consulta preanestésica deja de ser una herramienta de anticipación y se convierte en un paso tardío dentro de un proceso asistencial que ya está en marcha.

Esto no solo afecta la toma de decisiones clínicas, sino que también fragmenta el proceso anestésico y aleja la atención de un enfoque preventivo, planificado y centrado en la seguridad del paciente.

La fragmentación del proceso anestésico

El acto anestésico idealmente inicia semanas antes del procedimiento, con una evaluación preanestésica integral que permita identificar riesgos y establecer planes de optimización. No obstante, en Colombia la normativa solo exige que se realice la valoración preanestésica, sin definir un intervalo mínimo antes de la cirugía. Esto permite que, de manera legal, la preanestesia se realice incluso el mismo día del procedimiento [1,2].

Si bien esta flexibilidad normativa facilita la operación del sistema, también introduce una limitación crítica desde el punto de vista clínico. Cuando la evaluación se realiza pocas horas antes de la cirugía, se reduce la posibilidad de cumplir el objetivo fundamental de la valoración: reducir el riesgo del paciente; además, el proceso anestésico se fragmenta y pierde su carácter preventivo. En este escenario:

  • Se evalúa, pero no se interviene.
  • Se identifica el riesgo, pero no se modifica.
  • Se documenta, pero no se optimiza.

Esta desconexión entre la valoración y la capacidad real de actuación transforma la práctica anestésica en un ejercicio predominantemente reactivo, en el que el anestesiólogo se ve obligado a manejar condiciones no corregidas, en lugar de anticiparlas y mitigarlas.

La fragmentación no solo limita la capacidad de anticipación clínica, sino que también se traduce en riesgos concretos para el paciente y en decisiones anestésicas tomadas con menor margen de acción.

La preanestesia “sobre el tiempo”: implicaciones clínicas

1. Enfermedades de base no optimizadas

La identificación tardía de comorbilidades limita las posibilidades de intervención efectiva. Condiciones como anemia, enfermedad cardiovascular o trastornos respiratorios quedan:

  • Sin ajuste terapéutico adecuado.
  • Sin una estratificación precisa del riesgo.
  • Sin una planificación anestésica individualizada.

Un ejemplo frecuente es el paciente que llega con hemoglobina baja detectada con poco tiempo antes del procedimiento, sin tiempo para su corrección. La respuesta habitual suele ser reservar sangre y anticipar posibles transfusiones durante la cirugía, en vez de haber podido transformar este factor de riesgo en una variable controlada mediante la optimización clínica previa al procedimiento.

Esto nos aleja de las prácticas modernas basadas en la optimización preoperatoria, como el concepto de Patient Blood Management, en donde se busca diagnosticar y tratar la anemia con anticipación, reducir la necesidad de transfusiones y minimizar los riesgos asociados a la administración de hemoderivados, tales como reacciones transfusionales, sobrecarga circulatoria e inmunomodulación. [4,5].

2. Medicación mal evaluada o ignorada

La falta de tiempo en la valoración preanestésica afecta directamente la calidad de la revisión farmacológica, generando frecuentes errores en la formulación de preguntas y en la orientación al paciente. Esto se traduce en:

  • Suspensiones incorrectas o innecesarias de anticoagulantes, aumentando riesgos de sangrado o trombosis.
  • Indicación inapropiada sobre el manejo de antihipertensivos; por ejemplo, suspender medicamentos que deberían mantenerse para evitar inestabilidad hemodinámica.
  • Ajustes inadecuados en hipoglucemiantes, que pueden generar hipoglucemia o hiperglucemia perioperatoria.
  • Falta de consideración de medicamentos modernos como los agonistas GLP-1, algunos de venta libre y formulados incluso en presentaciones orales, que retrasan el vaciamiento gástrico. Estos pacientes deben manejarse como si tuvieran el estómago lleno si no se suspende con la anticipación adecuada. [6,7].

Adicionalmente, no se da la importancia suficiente a la exploración de medicamentos homeopáticos, fitoterapéuticos o suplementos naturales, que también pueden tener efectos clínicos relevantes, como alteraciones en la coagulación o interacción farmacológica.

Una consulta preanestésica apresurada, no personalizada o mal estructurada no logra identificar estas particularidades, aumentando el riesgo de eventos adversos como sangrado, broncoaspiración o inestabilidad metabólica.

“La precisión en la revisión farmacológica es tan vital como la propia técnica anestésica, y un manejo inadecuado puede transformar riesgos previsibles en complicaciones graves.”

3. Riesgos “clásicos” mal anticipados

Eventos como dificultad de vía aérea, errores de medicación o inestabilidad hemodinámica no desaparecen; simplemente se vuelven más probables cuando no han sido anticipados ni planificados [1,6].

“El problema no es el evento en sí, sino la falta de preparación.”

4. Toma de decisiones bajo presión

La evaluación inmediata al procedimiento obliga al anestesiólogo a:

  • Tomar decisiones con información incompleta.
  • Asumir riesgos no modificados.
  • Priorizar la continuidad del flujo quirúrgico sobre la optimización del paciente.

Esto introduce un componente adicional de error humano, no por falta de conocimiento, sino por limitaciones del contexto [1,2].

Factores sistémicos: más allá del anestesiólogo

La preanestesia tardía no es un fallo individual, sino el reflejo de un sistema complejo con múltiples barreras estructurales:

  • Baja valoración económica de la consulta preanestésica, que limita el tiempo y los recursos asignados.
  • Presión por la productividad quirúrgica, que prioriza la cantidad de procedimientos sobre la calidad de la preparación del paciente.
  • Falta de integración real y comunicación fluida entre especialidades, que dificulta la planificación conjunta y la optimización del paciente.
  • Ausencia de rutas claras y protocolos estandarizados para la optimización preoperatoria.

En la práctica clínica diaria, especialmente en cirugías o procedimientos realizados bajo regímenes de medicina prepagada o en el ámbito particular, es frecuente que los especialistas remitan la información clínica con muy poca antelación, enfocándose principalmente en el reconocimiento económico del procedimiento en sí, pero sin valorar adecuadamente la importancia clínica y estratégica de la consulta preanestésica. [1,3]. Esto sugiere que existe una comprensión limitada del papel fundamental que cumple la preanestesia en la seguridad del paciente y que, en algunos casos, todavía se percibe erróneamente como un requisito administrativo.

Impacto en el sistema de salud

Una preanestesia inadecuada no solo afecta la seguridad del paciente, sino también la eficiencia del sistema:

  • Cancelaciones quirúrgicas de último momento.
  • Prolongación de estancias hospitalarias.
  • Incremento de complicaciones.
  • Uso ineficiente de recursos.

En contraste, una evaluación oportuna y estructurada es una de las intervenciones más costo-efectivas en anestesia. [3].

¿Qué implica replantear la preanestesia?

Replantear la preanestesia implica:

  • Trasladarla al ámbito ambulatorio y con tiempo suficiente.
  • Enfocarla en la optimización activa del paciente.
  • Estandarizar protocolos (anemia, medicación, ayuno, riesgo cardiovascular).
  • Reconocer su valor clínico y económico.

Desde esta perspectiva, la preanestesia deja de ser un paso previo al procedimiento para consolidarse como una decisión clínica estratégica. Reconocer su valor en el momento oportunopermite fortalecer la seguridad del paciente, mejorar la calidad de la atención y avanzar hacia una práctica anestésica más integrada y coherente con las necesidades reales del sistema de salud.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la preanestesia es importante para la seguridad del paciente?

Porque permite identificar riesgos, optimizar condiciones clínicas y tomar decisiones oportunas antes del procedimiento anestésico.

¿Qué riesgos puede generar una preanestesia tardía?

Puede limitar la detección de comorbilidades, dificultar la revisión de medicamentos y reducir el tiempo disponible para preparar adecuadamente al paciente.

¿La valoración preanestésica debe hacerse el mismo día de la cirugía?

Aunque en algunos casos puede realizarse cerca del procedimiento, hacerla con mayor anticipación permite una mejor evaluación y un mayor margen de acción clínica.

¿Cómo impacta la preanestesia tardía al sistema de salud?

Puede aumentar cancelaciones, complicaciones evitables, reprocesos y costos asociados a decisiones clínicas tomadas con menos tiempo.

Referencias

1.     Practice Advisory for Preanesthesia Evaluation. ASA Task Force. Anesthesiology. 2021.

2.     Merry AF, Weller J, Robinson BJ. An anaesthetic tragedy due to an imperfect preoperative assessment. Anaesthesia. 2003;58(1):19‑25.

3.     Rincón‑Valenzuela DA, Escobar B. Preparación del paciente para el acto quirúrgico y traslado al quirófano. Rev Colomb Anestesiol. 2014;42(4):315‑322.

4.     Boletín Anestesia – Patient Blood Management Strategies Perioperative. 2019.

5.     NHMRC Guidelines – Patient Blood Management Module 2. 2015.

6.     Gaba DM. Human error in anesthesia. Anesthesiology. 1994;80(1):278‑290.

7.     Society for Technology in Anesthesia – Preoperative evaluation considerations. 2020.

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